lunes, 3 de marzo de 2014

El carnaval y la murga en Sevilla (I)

El carnaval es una fiesta muy antigua, seguro que pueden encontrarse indicios de ella en Sevilla muy atrás en el tiempo. En un librito* que saqué de la biblioteca, encontré algunos datos de los dos siglos pasados.

En 1850 la fiesta era un poco pobre, se limitaba a un par de bailes, pocos se disfrazaban, un circo actuaba en la alameda, y el ayuntamiento encendía las luces de gas del alumbrado callejero y adornaba los edificios públicos.

En 1860 aparecen unas normas estrictas para el control del carnaval que hace que éste de un bajón importante - a qué me suena ésto -.

En 1880 el eje del carnaval es en el paseo de la orilla del río donde la gente se hacía caricias con plumas, se golpeaban con vejigas llenas de arena, y se tiraban papelillos y serrín teñido; por la noche había fuegos artificiales, y se detectan algunas estudiantinas y comparsas.

A partir de 1900 estas agrupaciones entran en auge, gracias a que el carnaval se vincula al desarrollo de la diversión organizada de Sevilla. También aparecen las murgas, aunque éstas más tarde se independizarán del carnaval.

En el desarrollo del carnaval a principios del XX tuvo un papel especial un gaditano nacido en Conil, que llegó a Sevilla como inspector de la Catalana de Gas, y que ya era un personaje famoso en el carnaval de Cádiz, era conocido como el tío de la tiza.

* Los Carnavales y La Murga Sevillana de los Años 30, de José Aguilar

jueves, 7 de noviembre de 2013

El flamenco y la campana gorda de Dos Hermanas

La flamencología es una disciplina relativamente nueva, hasta hace poco el flamenco no era tomado en serio; hoy en día los investigadores se dan de hostias buscando en partidas de nacimiento o periódicos del siglo diecioho y diecinueve datos sobre este arte, algo inimaginable en otros países europeos que en esa época habrían estudiado en profundidad una manifestación popular tan importante . Este olvido y desconsideración, desde mi punto de vista, tiene su lado amable. A las ciencias sociales les ocurre como a la física cuántica, cuando observan y estudian un hecho cultural en una población, lo modifican. Al desarrollarse el flamenco de forma salvaje, han nacido estilos como algo natural, al igual que leyendas, y algo que me gusta mucho, el testimonio oral ha seguido vivo, como algo muy importante, más tiempo. Me encanta como la gente que quería investigar, ya ocurre cada vez menos, tenía que ir en busca de gente mayor - gracias a eso tenemos testimonios llenos de sabiduría de los viejos -, que les enseñaban los cantes y les hablaban del flamenco y sus vivencias.

Pá muestra de lo que digo un botón, en este vídeo una investigadora guiri le hace una entrevista al grandísimo Juan Talega, la campana gorda de Dos Hermanas, pena sea sólo audio.





lunes, 4 de noviembre de 2013

Los Patios de Vecinos

Cuando estás charlando con amigos, una conversación que a veces surge es la diferencia de carácter entre gente de diferentes zonas, primero se les pone etiquetas y luego se intentan justificar éstas por el clima, sus ancestros, su historia, pero pocas veces al hablar de este tema alguien pone, como una de las razones principales que han moldeado el caracter de unos individuos de un lugar, a la arquitectura.

En Sevilla, una conversación de este tipo estaría incompleta si no se considera, como razón importante de la formación del carácter de los sevillanos, a los patios de vecinos, también conocidos como corrales de vecinos. Ha sido una construcción que ha pervivido varios siglos en la ciudad, y que sin duda ha marcado una forma de relacionarse, de entender la convivencia y la vida. Hoy en día podríamos hablar de una desaparición casi absoluta de los corrales, los poquitos que quedan restaurados están cerrados a los viandantes, de alguna forma, dejaron de pertenecer a los sevillanos.

El antepasado del patio de vecinos se encuentra en el urbanismo árabe, en los adarves, también Torres Balbás señala una similitud con los corrales que existían en la juderías, que los documentos mozarabes denominaban qurralat (qurral en singular). Los corrales tal como lo entendemos hoy, aparecieron en el siglo XVI a raiz del descubrimiento de América, que ocasionó un aumento de población, y para albergarla empezaron a construir corrales que seguían el viejo modelo árabe del mencionado adarve.